"Hay momentos que, mientras los vivo, ya me están doliendo un poco.
Porque sé que no van a durar. Porque sé que voy a echarlos de menos incluso antes de que se acaben.
Y no es tristeza. Es algo más suave. Más hondo. Como un temblor pequeño en el pecho. Como si el corazón supiera que está pasando algo que no se va a repetir así, exactamente así, nunca más.
Es cuando miro a alguien y pienso: ojalá pudiera guardar esto para siempre. Esta luz. Esta risa. Esta calma. Esta sensación de estar justo donde debería de estar, aunque solo sea por un rato.
Y sonrío, claro. Pero con un poco de melancolía escondida. Porque ya sé que en algún momento, cuando todo esto sea recuerdo, me va a doler de bonito. A veces siento que la nostalgia llega antes de tiempo. Que se me sienta al lado y me susurra: "acuérdate de esto. Estás viviendo algo que vas a querer volver a tocar, aunque sólo sea en la memoria".
Y no puedo evitarlo. Me pongo más presente que nunca. Miro más despacio. Abrazo más fuerte. Me grabo todo, como si pudiera quedármelo. Como si pudiera hacer que no se me escape.
Pero igual se escapa.
Y aun así, qué suerte la mía por estar aquí, viviéndolo".
No hay comentarios:
Publicar un comentario